Hola a tod@s. Lo primero dar las gracias a Azucena por su gran idea de realizar el blog y como no a su duendecillo Juan por currarse toda la parte técnica del asunto. Lo estoy viendo con gafas de sol, porque si no luego me da por escribir relatos como el segundo que voy a editar. Queridos amigos con afición común por la escritura, creo que ya que estos amables compañeros se han preocupado de construir este blog, lo menos que podemos hacer es contribuir con algún relato al respecto. Aquí van dos mios.
Historia del aprendiz y el miedo.
Caminaba el venerable maestro por el bosque con sus dos jóvenes discípulos. Al llegar a un pequeño claro donde se veían hermosos árboles de diferentes alturas, el sabio pregunto. ¿Quién quiere demostrar su valor? A lo que ambos discípulos contestaron afirmativamente.
El maestro les pidió que subieran a un árbol y se arrojaran desde lo más elevado que creyesen posible, aplicando la técnica de caída que les había enseñado. El primero que no tenía miedo a las alturas, subió a la cima del árbol más alto que había, el que doblaba en altura a cualquiera del resto de árboles. El segundo aprendiz temeroso por la caída, eligió un árbol de altura media.
El primer alumno pregunto al maestro que si podía arrojarse ya, a lo cual el maestro le respondió que se bajara inmediatamente. El segundo pupilo que estaba muerto de miedo, dijo que si él también se podía bajar, pero el maestro le contesto que aplacara su miedo, se concentrase, sintiera el espíritu de una rana y aplicando la técnica que le había enseñado, se arrojara al suelo.
El alumno respiro profundamente, visualizo la técnica de su maestro, miro al suelo y se lanzo concentrado.
Al levantarse magullado pero sin ningún hueso roto, escucho preguntar a su compañero. Maestro ¿Por qué le habéis pedido que se tirase él cuando no quería hacerlo y sin embargo a mí que si lo deseaba, no me lo habéis permitido?
Joven aprendiz, tu compañero que sentía un miedo profundo eligió un árbol adecuado para su primer salto. De este modo al vencer su miedo, ha visto reforzado su espíritu y ha aplicado correctamente la técnica que os he enseñado. Ahora está preparado para saltar desde un árbol más alto.
Sin embargo tú que no sentías miedo, te fuiste directamente al árbol más elevado de todos. Desde esa altura, probablemente te hubieses roto algún hueso en tu caída y no hubieras podido probar tu siguiente salto. Ahora al igual que tu compañero, estás preparado para volar en tu siguiente prueba.
Rayo de sol por mi ventana.
El sábado después de comer, al despertar de un corto pero placentero sueño en el sofá, abrí los ojos somnoliento. Podía contemplar un rayo de sol penetrando por la ventana semiabierta de mi salón en penumbra. La energía proyectada, mostraba una multitud de pequeñas partículas flotando sutilmente a su albedrio. Cada una tenía un tamaño distinto dentro de sus diminutas proporciones, pero todas flotaban como si la fuerza de la gravedad no estuviera inventada para ellas. Unas subían otras bajaban, sin orden ni concierto aparente. La danza del caos sonaba en la habitación con la música caprichosa del universo.
Me levante y abrí la ventana para iluminar completamente el salón. Cuando volví a mirar aquel espectáculo de seres flotantes, había desaparecido.
Después de un segundo de perplejidad, cerré los ojos con tal fuerza, que en la oscuridad de mi visión las partículas reaparecieron agitándose anárquicamente. Me deje llevar por unos momentos.
Con los ojos cerrados también se ve y cuando volví a abrir los mios, me asome a la ventana.
Miré el cielo limpio de estrellas bajo el manto del sol. Pensé en la luna y en lo que no vemos, mientras la magia del universo sigue sonando a nuestro alrededor.
By Alex Escudero

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarBueno borre el comentario sin querer ahora ya no sé que puse jejejeje.
ResponderEliminarY ahora soy incapaz hasta de publicar con mi nombre..... que penurias, hasta coger el truqui del almendruqui.
Lo siento Alex.
Me gustaron tus publicaciones.
Carmen