Para no cansar ni avasallar con demasiadas entradas de golpe, voy a empezar poniendo solamente la introducción. En futuras entradas, iré añadiendo la continuación.
ALMANAQUE DE UN NICO QUE TODAVIA NO ES
Este cuaderno fue mi regalo del Día de Reyes de un año no muy
lejano. Al principio solo fue un bloc con todas las hojas en
blanco. Me lo regaló una hada madrina, personalizando la tapa, con el especialísimo ingenio y creatividad que tienen todas las hadas
madrinas. Me instaba a convertirlo en un libro de cuentos y
anécdotas, con la escusa de que íbamos a estrenarnos en la turbulenta
tarea de ser abuelos.
Desde el mismo momento en que desenvolví mi regalo, hice el
propósito de rellenar cada una de esas hojas con muchas letras
−muchas palabrejas− transformadas en una comunicación
personalísima dirigida a un aprendiz de personita: Nicolás. (Nico,
el mico de la familia). Ese churumbel que, desde un tiempo a esta
parte, tiene sorbido el seso a sus abuelos.
Hoy ha dejado de ser un simple cuaderno sin rayas, y se ha
cristalizado en una puerta pública de ida y vuelta. De mí para ti.
Tú, que ahora estás leyéndolo, a partir de este instante, entrarás a
sumarte a la sorprendente ilusión de compartir la piel del pequeño
Nicolás. De volver a tu niñez.
Este libro te dará acceso a esas antologías que son ediciones
únicas, pues van dedicadas a una persona determinada y
exclusiva. Son los cuentos que se inventan las abuelas para que, durante un rato, los niños se queden quietos y escuchen.
Mientras estás leyendo, estamos solos tú y yo. ¡Que nadie ose obstaculizar
nuestro encuentro! Y si alguien tuviera la desfachatez de intentarlo,
no te dé vergüenza… Grita: ¡Ahora no puedo atenderte! ¡Dice
mi abuela que, como no me dejes seguir leyendo sin interrupciones, te va
a meter un brazo por una manga!
Ahora es el momento. Olvídate de quién has sido hasta poner la
vista en estas líneas. Métete en la piel de un bebé que se
encuentra en el seno maternal creciendo y creciendo para formar
parte, un día, de este mundo sin sentido. Y cuando lo haga será
singular, incomparable, excepcional e invencible.
(Es lo que nos brinda esta Naturaleza nuestra: con sus manos
artesanales nos hace sublimes… nadie nunca en todos los tiempos
podrá ser igual que tú; nadie nunca de los jamases podrá
igualarte). Porque tú eres inimitable. Eres un prodigio de la
Naturaleza. Eres insuperable a los ojos de los dioses. Eres un/una
malabarista de tu futuro.
Por tanto, disfruta de lo que eres y en lo que te convertirás.
Porque solo tú tienes el poder para conseguirlo.
Ahora, te contaré un secreto:
El mismo día que naciste tú, el hechicero Augur Jorguín, me
transformó en Turura-Turulata-Abuela-Chísgarata. Me regaló una
varita mágica igual que la que tienen todas las abuelas socias de la Asociación
de Abuelas Brujas-Curujas-Ras-Cataplás.
La ilustrísima señora presidenta de la agrupación, me hizo
prometer que la guardaría en el cajón más alto de la cómoda, en
mi dormitorio. Y me dijo que le pusiera un nombre, igual que hacen
todas las "miembras" de la Asociación. (Lo de guardarla en el
cajón es porque los niños pequeños tienen prohibidísimo tocarla.
Y mucho menos utilizarla sin haber aprendido primero su manejo).
Porque los poderes de esa varita mágica son infinitos. Lo de
ponerle nombre es porque iba a ser mi mejor aliada, de ese día en
adelante.
Me avisará si estás enfermo. Me advertirá que estás
triste. Vigilará de noche para convertir tus pesadillas en cuentos fantásticos. Y muchos más
secretos que solo sabremos tú y yo.
A la misma hora que naciste tú, también me hizo prometer que no
podría contarte que soy bruja, hasta que alguien que te quisiera
mucho, mucho, muchísimo, te regalara este libro.
Hoy es el gran día… porque, si estás aquí delante de él,
leyendo, es porque hay una persona que te quiere mucho, mucho,
muchísimo, que te lo ha regalado.
Por tanto, ¡comencemos!
Por el poder que me confiere mi recién estrenada batuta de las
sorpresas, digo ahora las palabras mágicas:
Mima, mimula,
Abu, dabula,
Tola, tolara
Cargo la pluma,
Yo y mi vara.
Un, dos, ¡Zas!…
¡Te acabas de convertir en Nicolás!
Continuará...
Hola Azucena
ResponderEliminarMe ha encantado jajaja es precioso.
Besitos
CARMEN
Muchas gracias.
EliminarA ver cuándo leemos algo tuyo...
Está genial y lo de "meter un brazo por una manga" lo dice mucho mi madre cuando algún peque está peleón y no atiende a nada jajajaja
ResponderEliminarCarmen
Era una frase muuuy de mi suegra. Lo puse en su honor. jeje.
EliminarMuy tierno y muy de dentro. A la vez que lo iba leyendo me lo imaginaba con dibujos.
ResponderEliminarMe alegro que te guste.
Eliminar(Continuará...)
la introducción tiene muy buena pinta, quiero saber cómo continúa...
ResponderEliminarNo quiero acaparar. Venga esos relatos...
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